España es, hoy por hoy, una potencia turística a nivel internacional. Por esta razón, el sector reclama profesionales cada vez más preparados. La calidad es una de las señas de identidad de la industria turística en nuestro país.
La primera quincena de marzo se celebró, en Madrid, Aula. La feria de la educación. En ella, universidades públicas y privadas; así como centros de Formación Profesional expusieron sus propuestas educativas a miles de estudiantes de enseñanza media, y universitarios de todo el país. El portal de formación Educaweb señala que esta feria es una cita importante para decidir qué estudiar. La formación orientada al sector turístico ha tenido una presencia destacada. En los stands de los centros hemos podido ver información sobre grados de F.P. relacionados con el turismo, titulaciones universitarias y masters de postgrado.
Y es que como señalan los profesores de la Escola Universitària Formatic Barcelona, una escuela universitaria de referencia en la carrera de turismo y en otras carreras relacionadas como Gestión de Alojamientos Turísticos o Agente de Viajes, la formación de calidad en el sector turístico es fundamental. Con ella se puede mantener el nivel de excelencia que hoy en día, nuestro país ofrece al turista nacional y extranjero.
Atrás quedó aquella época en la que un trabajador del interior se presentaba en la costa antes de que empezara el verano para buscar un trabajo de camarero o de botones en un hotel. Hoy para trabajar en turismo se requiere dominio de varios idiomas, nociones de informática y los conocimientos específicos del puesto de trabajo que va a desempeñar.
Invertir en formación es una condición indispensable para que nuestro país conserve la posición privilegiada que mantiene en el turismo internacional.
El problema de los camareros.
Cada comienzo de temporada sale a relucir un problema estructural. La falta de camareros. Se estima que en España se necesitan sobre la orden de 100.000 camareros en cada temporada de verano. Se dice que estos puestos no se pueden cubrir por los sueldos bajos y por las duras condiciones de trabajo, pero la realidad es más complicada.
José Luis, empresario de hostelería, comenta al periódico El Economista que en Málaga se necesitan 5.000 camareros y que hay 20.000 parados en la provincia inscritos en el servicio de empleo andaluz como camareros. El empresario reconoce que hay que estimular salarialmente a los trabajadores. Si un trabajador parado cobra casi lo mismo sirviendo mesas que recibiendo el paro no se arriesga a buscar trabajo. Pero hay un problema mayor. Como señala José Luis, la formación de los aspirantes no se corresponde con lo que demanda el sector. Se considera que camarero es un trabajo sin cualificar, que cualquiera se puede inscribir en el paro y decir que lo es. Pero luego se pone a trabajar en un restaurante en la costa, le llega un cliente extranjero y no sabe cómo atenderlo. O le entregas un comandero digital para que recoja las comandas y se hace un lío. En lugar de resolverte el servicio te lo atrasa y lo echa a perder.
Se pierde más tiempo intentando formar a los camareros que atendiendo las mesas, cuando si los restaurantes les contratan es porque están de trabajo hasta arriba y tienen que reforzar la plantilla.
Hace unos años, varios restaurantes de Cádiz recurrieron a una escuela de hostelería de Marruecos para cubrir los puestos de camarero que tenían vacantes. La decisión causó polémica. Aparte de que había dificultades para cubrir las plazas con el personal local, es que los chicos que venían del norte de África tenían mejor preparación que los locales.
Trabajos de turismo que requieren formación de F.P.
Muchos trabajos relacionados con el turismo requieren una formación con un grado medio o superior de F.P. Estas son algunas de ellas:
- Guía Turístico.
Este profesional se encarga de acompañar a los turistas, organizar visitas guiadas y ofrecer información sobre destinos, patrimonio cultural y actividades turísticas. Se suele estudiar en un grado superior de F.P. que se llama Técnico Superior en Información y Asistencia Turística. Con esta titulación también se puede trabajar en oficinas de turismo, agencias de viajes o empresas de turismo cultural. Para ejercer de guía turístico se necesita una licencia que entrega la comunidad autónoma. Cada autonomía establece los requisitos para concederla. Algunas de ellas también la entregan a titulados universitarios en turismo o a licenciados en historia.
- Gestión de Eventos.
Este es otro grado superior. Las personas que obtienen este título trabajan organizando viajes, paquetes turísticos, congresos o eventos corporativos. Pueden desarrollar su actividad en agencias de viajes, en empresas organizadoras de eventos o departamentos de turismo de empresas e instituciones. En el ciclo formativo se aprenden contenidos sobre planificación de viajes, sistemas de reservas, marketing turístico, organización de eventos y atención al cliente. Es una formación muy demandada en el sector turístico y en la industria de los congresos y convenciones.
- Cocinero.
Aunque pertenece al ámbito de la hostelería, esta es una formación muy ligada al turismo, especialmente en destinos donde la gastronomía es un reclamo importante. El tema de la cocina está cubierto con grados de F.P. de diferentes niveles (Básico, Medio y Superior) e, incluso, en algunas universidades como la del País Vasco tiene una titulación Universitaria. Estos profesionales trabajan en restaurantes, hoteles, catering o establecimientos turísticos. Durante el grado se estudian técnicas de cocina, manipulación de alimentos, elaboración de menús, repostería y organización de cocina. La salida laboral es amplia y tiene una alta demanda profesional.
Trabajos que requieren formación universitaria.
La industria turística necesita titulados universitarios. De hecho son perfiles con una alta demanda. Estos son algunos ejemplos:
- Director de hotel.
En la actualidad, a los directores de los hoteles se les contrata entre los titulados universitarios en Turismo o los licenciados en Administración y Dirección de Empresas, (ADE), con un máster especializado en gestión de alojamientos turísticos, o dobles grados relacionados con gestión turística. Durante la carrera se abordan materias como gestión hotelera, economía, marketing, organización empresarial, contabilidad, derecho turístico e idiomas. Esta formación te prepara para dirigir hoteles, coordinar equipos y gestionar la estrategia comercial de alojamientos turísticos. Las salidas profesionales incluyen puestos de dirección en hoteles, cadenas hoteleras, resorts, apartamentos o empresas dedicadas al hospedaje.
- Operador turístico.
Un operador turístico es alguien que prepara un paquete turístico, lo comercializa y lo gestiona. Los paquetes suelen incluir varios servicios (viaje, alojamiento, actividades) que el operador debe coordinar. Un operador turístico de este tipo no solo vende el Pack, se encarga de gestionarlo y de que todo salga tal y como estaba previsto. Es el principal responsable del éxito del producto. Para desempeñar este trabajo es habitual cursar el Grado Universitario en Turismo. En la carrera se estudian asignaturas como planificación de destinos, sostenibilidad turística, geografía, marketing, análisis de mercados turísticos, etc. Estos profesionales pueden dirigir agencias de viajes o trabajar en empresas que se dedican a la gestión turística.
- Responsable de marketing turístico
Este profesional suele estudiar Marketing, Turismo o Comunicación. Durante la carrera se trabajan contenidos relacionados con marketing digital, estrategia de marca, comportamiento del consumidor, promoción de destinos y comunicación corporativa. Su función principal es diseñar campañas para promocionar destinos, hoteles, agencias de viajes o experiencias turísticas. Puede desarrollar su actividad en departamentos de marketing de empresas turísticas, agencias de comunicación o entidades públicas dedicadas a la promoción del turismo.
Aitor, el cocinero de Bilbao.
Aitor es un amigo de Bilbao que estudió cocina en la universidad de Leioa (U.P.V.) y que terminó dirigiendo un hotel en Lanzarote.
Todo pasó muy rápido. Hizo la carrera durante los años 90 y aceptó un puesto de trabajo como cocinero en el hotel que más tarde dirigiría. Se enteró del puesto de trabajo porque la propia facultad tenía una especie de bolsa de trabajo. No es que le buscaran faena a los estudiantes, pero sí se hacían eco de ofertas de trabajo a nivel nacional y alguna internacional.
El caso es que mientras otros compañeros de promoción perdían el culo, como se dice de manera vulgar, por entrar de becario en las cocinas de Martín Berasategui, Aitor se hizo el petate y se fue para las Canarias.
Todo se cerró por teléfono y por carta. En aquella época no había internet. Después de un par de conversaciones por teléfono, Aitor les mandó por correo el currículum y recibió de hotel los billetes de avión por carta certificada.
Cuando llegó al hotel no solo se dieron cuenta de que sabía cocinar, sino que también sabía de números. En la carrera le habían enseñado a gestionar todo lo relacionado con la dirección de una cocina profesional. A contratar y negociar con los proveedores y a gestionar el marketing para atraer clientes al restaurante. Tan sorprendidos se quedaron con su desempeño, que cundo se quedó el puesto de director del hotel vacante, se lo ofrecieron a él. Como buen bilbaíno, no dijo que no.
Hace unos años me lo encontré, había venido a ver a la familia y le pregunté: – “¿Y ya no pisas la cocina?” – Y me contestó. – “En la cocina no estuve más que 6 meses. ¿Quién me iba a decir que iba a terminar dirigiendo el hotel? Y el caso es que me gusta.”
Los retos del turismo en España.
La revista especializada Hosteltur indica que si bien el sector turístico español está viviendo el mejor momento de su historia, no es menos cierto que tiene que hacer frente a ciertos retos y amenazas que ponen en riesgo su supervivencia. Es la paradoja de la industria del turismo.
El reto más acuciante es la sostenibilidad y la masificación. La llegada de 97 millones de turistas extranjeros a nuestro país tiene un indudable impacto medioambiental. Supone, entre otras cosas, triplicar por 3 el consumo de agua que realiza la población española y multiplicar por 5 o por 10 la gestión de residuos en algunos destinos turísticos. Obras pendientes como la ampliación del aeropuerto de El Prat, en Barcelona, necesaria para poder recibir todo el volumen de visitantes que llega a la ciudad condal, implica invadir espacios naturales que hasta ahora estaban protegidos.
A todo esto hay que añadir la masificación que se está dando en las ciudades. El centro de ciudades como Madrid, Barcelona o Málaga se está transformando en parques temáticos para los turistas, desnaturalizando la esencia de los cascos antiguos, que era lo que los hacía atractivos. La vida de los habitantes locales en estas zonas se está volviendo imposible. El casco histórico de Málaga es uno de los barrios que más concentración de alquileres turísticos tiene de toda España y como consecuencia de ello, el precio de la vivienda se ha disparado a niveles estratosféricos. Imposible para los malagueños, alquilar o comprar piso en el centro de la ciudad.
El turismo, que es una fuente de riqueza, se puede volver contra el país y contra de su gente. Germán Porras, de la Mesa de Turismo de España, resalta lo urgente que es buscar nuevos modelos de negocio dentro de la actividad turística.
No se trata de limitar la entrada de turistas, sino de intentar distribuirlos por toda la geografía nacional, en lugar de que se concentren en destinos concretos y de espaciar su llegada. Repartiéndolos durante todo el año.
De hecho, la desestacionalización del turismo ya es una realidad. En los principales destinos turísticos del país, como Barcelona, Canarias o Málaga, los turistas ya no solo vienen los meses de verano. Nos visitan durante todo el año. El problema es que el sector del turismo en España, vinculado a la campaña estival, que se inicia en abril y concluye en septiembre, con los meses de julio y agosto con los picos máximos de actividad, no está preparado para dar un servicio de nivel durante todo el año.
Ligado al problema de los medios y de la capacidad aparece la falta de formación en el personal. El sector turístico se queja de la escasez de personal cualificado y de la falta de atracción y retención de talento. Estudiantes y trabajadores que se podrían formar para trabajar en turismo, orientan sus carreras en otra dirección por la falta de atractivo que el turismo ejerce sobre ellos.