Mucha gente decide irse a vivir a la playa. Lo que antes eran destinos vacacionales, que solo tenían vida los meses de verano, hoy son centros residenciales estables. Con todo tipo de servicios para llevar una vida agradable. En este artículo te hablamos de algunos de ellos.
Por lo general, irse a vivir a la playa representa calidad de vida. Disfrutas del sol mejor que en ningún otro sitio, aunque no te tumbes en la arena, las temperaturas son más suaves y suele haber menos contaminación. El oleaje marino carga de iones el aire, lo que crea un ambiente más saludable.
Fuera de la temporada estival, cuando la playa se vacía de visitantes, los destinos de playa suelen ser lugares tranquilos. Espacios por los que puedes ir a dar un paseo con calma o tomarte un café en una terraza mirando al mar.
Algunas playas que hace 30 o 40 años, al llegar el otoño se quedaban desiertas, hoy funcionan como barrios o pedanías de otras ciudades. Con sus colegios, sus ambulatorios, sus tiendas, sus bares, sus hipermercados, sus bibliotecas y puede que con algún centro comercial cercano.
Justamente, el momento más agobiante es cuando llegan los turistas en masa. Visto en perspectiva, son como mucho dos meses o dos meses y medio. Tiempo que puedes aprovechar para alquilar tu casa en modo AIRBNB y escapar de la multitud. Así nació la popular plataforma de alquileres vacacionales. Como una opción temporal para que los propietarios sacaran un rédito económico con sus viviendas de residencia habitual.
No son pocas las playas españolas que se han convertido en la actualidad en una alternativa para vivir todo el año. Para fijar en ellas nuestra residencia. Te vamos a hablar de algunas de las más conocidas.
Matalascañas.
Matalascañas es una de las playas con más personalidad de España. Una playa incrustada en el parque nacional de Doñana. Rodeada de dunas y calas que tienen un aire semisalvaje.
A Matalascañas, aunque está en Huelva y funciona como una pedanía de Almonte, se la llamaba la playa de Sevilla. Puesto que muchos sevillanos de la capital veraneaban allí todos los años. No era extraño que un sevillano, paseando por el paseo marítimo, se topara con un vecino del barrio.
Hoy Matalascañas tiene una población residente de 3.000 habitantes. 3.000 personas que viven allí todo el año, En 27 distritos o barrios que cuentan con todo tipo de servicios. Con dos iglesias, un centro de salud, cuatro farmacias, varios colegios y un campo de golf situado en la cabecera del complejo. La zona más comercial de Matalascañas es el Anade Real, una de las partes más antiguas, donde se comenzó a urbanizar la playa a finales de los 60 y principios de los 70. Hoy esta zona cuenta con tiendas y restaurantes abiertos todo el año.
Evaristo, de Sevilla, compró un piso en Matalascañas con Inmodoñana, la inmobiliaria más recomendada de la zona, que lleva operando desde 1998. Según nos cuenta, es una de las mejores decisiones de su vida. Si viviera otra vez, lo volvería a hacer.
Y es que Matalascañas, por su cercanía al parque nacional, tiene el don de ser un lugar especial para los amantes del mar y de la naturaleza.
Maspalomas.
Maspalomas es otra playa emblemática que hoy es un núcleo residencial estable. Al igual que Matalascañas, es una pedanía. En este caso, dependiente de San Bartolomé de Tirajana, al sur de la isla de Gran Canaria. Tiene una población residente de más de 35.000 habitantes.
Uno puede pensar que es normal que viva tanta gente en Maspalomas. Las Canarias tienen un clima privilegiado. Con una temperatura que permite bañarse en la playa durante todo el año. Pero hasta los años 60, el lugar a penas era un poblado de pescadores, que ocupaba lo que hoy es el barrio de San Fernando.
En los 70 empieza a atraer visitantes escandinavos y centroeuropeos y en los 80 se convierte en uno de los destinos preferidos por los turistas gais europeos, lo que hace a esta playa mundialmente famosa.
La preferencia del colectivo LGTBI por Maspalomas no se limita a las bondades de la playa y al buen clima de la isla; sino a la buena acogida que recibe por parte de la población local. La cual acoge a estos visitantes con total naturalidad. Convirtiendo Maspalomas en un ejemplo de integración para todo el mundo.
Mientras que en gran parte del planeta, el colectivo LGTBI está condenado a moverse en guetos: San Francisco (EE.UU.); el barrio de Chueca, en Madrid, el Example Gay en Barcelona, en esta playa los gais conviven y se interrelacionan con familias heterosexuales tradicionales. Poniendo de manifiesto que da igual la inclinación sexual que tengas. Todos somos personas por igual. Un ejemplo de tolerancia digno de emular en todo el planeta.
Playa de San Juan.
Aunque la playa urbana de Alicante es la playa del Postiguet, la más cercana al centro de la ciudad, para todos los turistas españoles y extranjeros, la playa de Alicante siempre ha sido la Playa de San Juan.
Pero, mientras esta playa hace apenas 25 años, cuando llegaba septiembre quedaba desierta, hoy es un núcleo estable. Algunos lo consideran como el mejor barrio para vivir en Alicante. Está bien comunicado con el centro de la ciudad por autobús y tranvía. Tiene su propio Centro de Salud, varios colegios y un centro comercial.
En las inmediaciones del barrio se han construido urbanizaciones de alto standing y tiene un campo de golf, con chales que lo rodean. Este desarrollo urbanístico ha redimensionado la zona.
Hace 25 años, cuando llegaba el buen tiempo, el ocio nocturno de Alicante se desplazaba a la Playa de San Juan. Hoy el paseo marítimo de la playa tiene vida durante todo el año, y la mayor parte de sus tiendas y restaurantes ofrecen servicio los 12 meses seguidos.
Cabo de Gata.
Este cabo es uno de los accidentes geográficos costeros más importantes de nuestro país. Es a su vez, un lugar donde el desierto de Almería llega hasta el mar, dando lugar a un paraje de inconfundible belleza.
La zona está habitada desde tiempos inmemoriales. Antes de que llegaran los romanos. La web Cabo de Gata Activo nos cuenta que tenemos 4 pueblos preciosos en sus alrededores: La Isleta del Moro, Agua Amarga, Las Negras y Rodalquilar. Antiguos pueblos pesqueros y mineros, que conservan sus casas blancas encaladas, orientadas al mar.
El hecho de que sean zonas habitadas hace que muchas personas se inclinen por este lugar para ubicar allí su residencia. Como es lógico, en estos pequeños pueblos no vas a encontrar los servicios que puedes tener en una gran ciudad, ni tan siquiera en Almería capital o en Elegido, pero tienes lo indispensable para vivir con tranquilidad.
Estos pueblos son, además, lugares especiales. La Isleta del Moro, por ejemplo, está rodeada de Palmerales. El pueblo está situado casi en el centro del cabo, colocado frente de una isleta que le da su nombre. Sus casas bajas siguen manteniendo el aspecto rústico de antaño.
Rodalquilar, más al interior, tenía minas de oro, que hoy no se explotan. Desde ahí partía una línea de ferrocarril que terminaba en Agua Amarga, en cuyo puerto se cargaba el mineral en barcos para llevarlo a otras partes de Europa.
Las negras, con un aire hippie, es el pueblo más bullicioso y con más vida de la comarca. Con una interesante oferta de ocio. En sus calles y edificios más antiguos se hacen referencia a viejas historias de piratas.
Blanes.
Blanes es un municipio de Girona, volcado al mar, en el que viven 42.000 habitantes. Se le considera la puerta de entrada a la Costa Brava y es el municipio de enlace entre esta costa y la ciudad de Barcelona.
Desde la playa parte un paseo peatonal con una intensa vida comercial. Es como una rambla que dinamiza la ciudad.
Blanes tiene un castillo medieval, el Castillo de San Juan, una fortaleza defensiva ubicada en el punto más alto del término municipal. Y los Jardines de Miramultra, una finca de recreo que construyó en la ladera de la montaña el industrial alemán Karl Faust. Miramulfra es un precioso parque botánico, en la actualidad de entrada libre, que alberga 2.750 especies de plantas diferentes, provenientes de distintas partes del mundo: África del sur, Centroamérica, Oriente Medio y, por supuesto, el Mediterráneo.
Blanes es una ciudad turística, pero también tiene servicios y algo de industria. Por lo que es un lugar perfecto para echar raíces y hacer vida allí, alejado de la marabunta de Barcelona y su área metropolitana.
Muskiz.
En el este de Vizcaya, pegado a Cantabria, en concreto a Castro-Urdiales, encontramos esta ciudad singular en la que la web Stay Libere ubica, la que según ellos, es la playa más bonita de Vizcaya, la Playa de la Arena. Una playa rodeada de montaña, con bosque y merenderos en sus inmediaciones, en la que igual puedes practicar surf, que pasar una entrañable jornada en familia.
Muskiz es una ciudad con una intensa vida económica y con un nivel de vida medio alto. Se encuentra en el valle de Somorrostro, antigua cuenca minera de Vizcaya, y es conocida por su ganadería vacuna. En la zona es popular el chuletón de Muskiz. Un chuletón de buey apreciado por los amantes de la carne roja. Tiene, además, la ventaja, de que se encuentra a solo 20 Km de Bilbao, por lo que en un rato te plantas en la capital vasca.
La vida en Muskiz es tranquila y agradable. Parecida a la que puedes encontrar en Castro-Urdiales, la ciudad cántabra con la que limita. En Muskiz viven casi 75.000 personas Y a pesar del volumen de su población, el ritmo de vida es relajado.
Las playas de Muskiz son diferentes a las otras playas de las que hemos hablado. Son playas pequeñas, rodeadas de montaña, con un mar de fuerte oleaje, que a los que venimos del Mediterráneo nos impone y por momentos nos da miedo. Pero que a los lugareños les encanta.
Muskiz aúna mar y montaña. Ofrece al amante de la naturaleza unos impresionantes acantilados desde donde se divisa a lo lejos la costa francesa y hay quien dice que cuando el cielo está despejado, desde ahí se divisa el sur de Inglaterra. Algunos bilbaínos trasladan su residencia hasta allí, porque aseguran que tienen más calidad de vida.
Torremolinos.
Torremolinos es otra ciudad de 75.000 habitantes. Ejemplo, junto a Benidorm del turismo de masas y del desarrollo urbanístico salvaje ligado al turismo. Sin embargo, la ciudad malagueña tuvo un nacimiento diferente a la alicantina. Desde los años 60 hasta finales de los 70, esta playa era lugar de encuentro de intelectuales, artistas, bohemios y hippies, muchos de ellos provenientes de Inglaterra y del centro de Europa, lo que hacía, según Javier Ojeda, cantante del grupo Danza Invisible, que hubiera unas cotas de libertad inauditas en el resto del país.
Hasta 1988, Torremolinos era un barrio de Málaga. Pero desde los 60 tenía más vida nocturna que la capital. En Torremolinos se podían escuchar discos de David Bowie que estaban prohibidos, se podían ver películas extranjeras censuradas. Había locales gais, cuando la homosexualidad estaba perseguida por el régimen franquista.
Los integrantes de Danza Invisible, que eran de este antiguo barrio malagueño, dicen que la movida en Málaga, coetánea a la movida madrileña, se fraguó en Torremolinos. Pero fue diferente. No había que esperar a que llegara la democracia para que se destapara la creatividad y las ganas de expresarse de la juventud. Esa creatividad llevaba tiempo dándose, solo que estaba encerrada.
Torremolinos está consolidado desde hace años en el destino turístico más visitado de Andalucía, por delante de Marbella, Sevilla o Granada. Es un lugar frecuentado por el turismo extranjero, especialmente británico, alemán y nórdico. Lo que lo convierte en un lugar cosmopolita. Con una vida intensa y divertida durante todo el año.
Desde luego, si investigamos, encontramos más lugares de playa para vivir. Esto es solo una muestra de cómo destinos que consideramos de vacaciones, son lugares interesantes donde fijar nuestra residencia.