Una mujer admirable

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Este pasado puente de diciembre me fui con mi familia a un camping cerca de Murcia donde hay fuentes termales y spa. Ideal para relajarse un poco antes del estrés de la navidad. Y allí tuve la oportunidad de conocer a una mujer encomiable que a sus 63 años ha hecho este curso de acceso a la universidad y ha entrado en la carrera de historia sólo por el placer de estudiar ahora lo que nunca antes había podido.

Me contó, mientras no bañábamos en las aguas calentitas, que había acudido a cientos de academias buscando formación para pasar la prueba de acceso para mayores de 25 años pero que muchas de esas academias la rechazaban por su avanzada edad o la desanimaban diciéndole que no iban a poder darle los conocimientos necesarios para pasar el examen dado su nivel de estudios. E incluso hubo una, cuyo nombre me dio pero no voy a repetir, que le aseguró que no podría pasar el examen porque sus capacidades se habían visto disminuidas con la edad y actualmente no poseía los reflejos necesarios ni la capacidad de estudio requerida como para entrar en un grado de la universidad.

Al parecer, sólo el Centro Universitario San Bernado la animó en su lucha por estudiar en la universidad de Madrid. Personalmente no la conozco pero visto lo visto la recomiendo, no sólo porque son auténticos docentes que creen en el poder de superación de sus alumnos sino también porque no cierran puertas, las abren, y son conocedores de cómo deben educar y enseñar para que todo el mundo aprenda.

Margarita, que así se llamaba la señora, aprobó el examen de acceso este pasado septiembre y actualmente está estudiando el Grado de Historia junto a todos sus compañeros de facultad y, por lo visto, es un hacha.

Me contó que tuvo que dejar los estudios tras sacarse el graduado escolar porque en casa hacía falta manos que llevarán un sueldo y comida así que se puso a trabajar con 16 años y no había parado hasta que se jubiló el año pasado y ahora, tras haber cumplido con su familia y haberles dado una educación a sus hijos, dice que quiere aprender y que quiere ser ella misma y yo creo que tiene mucho más que derecho a conseguir sus sueños.

Es consciente de que acabará la carrera con 69 años o más y que jamás trabajará en nada relacionado porque ha llegado demasiado tarde pero aun así quiere aprender y no quiere morirse sin haber cumplido su sueño universitario.

Algo que por lo visto le dio mucha pena es que leyó esta noticia sobre que hay países donde sólo el 31% de los jóvenes mayores de 18 años continúan sus estudios. Ella asegura que entiende que todo el mundo no tiene las mismas aspiraciones que ella y que sabe que no tiene nada de malo ponerse a trabajar si es lo que deseas porque tener o no una carrera no te hace mejor persona. Sin embargo, también es consciente de que a mayor grado de estudios hay mayores oportunidades y también sabe que si los jóvenes son estudian, cuando sean mayores no tendrán la capacidad o la voluntad que ha tenido ella para ponerse a estudiar.

Sea como sea me parece admirable. Por cosas como esta me gusta conocer a la gente cuando salgo de viaje, porque nunca te cansas de conocer otras vidas y otras historias.

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9 diciembre, 2015

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