Pequeños detalles que estropean una bonita estancia

Quartermile Edinburgh2015

¿Conocéis estos nuevos campings de lujo donde hay piscinas tailandesas y zonas de masajes y spa? Son realmente preciosos y pueden ayudarnos a conseguir esas merecidas vacaciones que todos necesitamos de vez en cuando y que en ocasiones la economía no nos permite tener pero, sin embargo, os aseguro que no hay nada más chabacano y con menos glamour que ver la cristalera de la piscina climatizada o de la recepción o del acceso al spa llena de manchas y lamparones. Yo al gerente del recinto le pregunto ¿Conocen las empresas de limpieza de cristales en Fuenlabrada? Porque hay una muy buena llamada Limpiezas Velasco que os pilla relativamente cerca y que seguro que os hacía un gran trabajo a un precio muy asequible.

No os imagináis la decepción que me llevé al llegar al camping en cuestión (cuyo nombre guardo para no meterme en problemas) y encontrarme con todo el lujo que esperaba arrastrado por los suelos.

Si bien es verdad que limpieza había y que no tengo queja en cuestión de higiene como en los baños o las duchas tengo que decir que la imagen que ofrecen no es la adecuada porque en los seis días que estuve allí no tuve ocasión de ver ninguna cristalera en condiciones. Todas estaban llenas de manchas, manos pegadas, lamparones y sólo Dios sabe cuántas cosas más y eso, por muy limpio que se encuentre el resto del camping, deja muchísimo que desear.

Tal vez sea muy quisquillosa y sólo sea un problema mío pero si hay algo que no soporto es que vaya buscando algo en unas vacaciones, algo que supuestamente es precisamente lo que me han ofrecido dentro del precio que ya he pagado, y que una vez en el lugar no encuentre. Es como si fueras a relajarte y a disfrutar un poco de tu tiempo de ocio junto a tu familia o a tus amistades y lo que ocurra es que te pases todo tiempo allí nerviosa y sin dejar de mirar a un punto fijo.

Y es que yo no puedo evitarlo, es como cuando te encuentras en una habitación perfecta, limpia e impoluta, donde todo está colocado meticulosamente en el sitio indicado y parece que todo está medido para que quede en perfecta sintonía con el resto de objetos de decoración pero hay un cuadro, un solo cuadro en toda la inmensa estancia, que está un poco doblado, un poco, no demasiado, sólo lo suficiente como para que te hayas dado cuenta ¿y entonces qué pasa? Pues que por muy bonito que sea el resto del lugar tú lo único que haces es mirar hacia ese cuadro, no puedes evitarlo, y tienes ganas de levantarte y colocarlos bien pero no debes, no es educado, no quedaría en muy buen lugar y tal vez te estarías extralimitando pero no puedes evitar mirar de reojo ese puñetero cuadro. ¿Habéis sentido eso alguna vez? Estoy segura de que sí y de que sabéis a qué me refiero porque en mayor o menor medida todo el mundo lo ha sentido alguna vez.

 

Así que por favor, cuidad los detalles, sobre todo aquellos que estáis ofreciendo un servicio y trabajáis cara al público, nos ayudaréis a nosotros y a vosotros mismos.

Autor:

25 agosto, 2015

Publicado :

¿Te gustó el artículo? Compártelo