Asociar España con Andalucía es inevitable. Tanto es así que parce que en España no hay otra tierra. Entre el flamenco, los toros y la paella, los turistas vienen a nuestro país, pensando que todo nace en el sur. Aunque afortunadamente, esta concepción, está cambiando. No por ello vamos a desmerecer las tierras andaluzas, con sus playas, su sierra y sus lugares emblemáticos. El cruce de las religiones deja su esencia en esa zona que tiene visos musulmanes, allá a donde mires.
Hablar de Andalucía suele llevarnos a Sevilla, Cádiz, Málaga… Son las ciudades más conocidas a nivel turístico por diversas razones. Pero los amantes del sur, saben bien que otras ciudades como Granada o Córdoba, cuentan con gran atractivo. Sin olvidarnos de Huelva, Almería o Jaén. Podríamos hablar de una visita por toda la comunidad andaluza, lo que nos llevaría mucho tiempo a la hora de hacer realidad, pero vamos a optar por centrarnos en Córdoba, una ciudad que vale la pena, más bien la alegría, visitar.
Aquellos que todavía no han pisado la Mezquita de Córdoba y sus patios o cruzado el Puente Romano cuando cae el sol, pueden guiarse por este artículo para adentrarse en esta apasionante ciudad. Cualquier época del año es buena para hacer una visita aunque cada una ofrece una serie de ventajas como rutas a realizar según el momento del año. Según los visitantes de la ciudad, Córdoba no es solo una ciudad bonita, se trata de una experiencia, algo que te entra dentro y no se marcha. La mejor manera de visitar esta ciudad, es hacerlo de forma programada y ordenada, lo que permite aprovechar al máximo la ciudad y la visita. No basta con tener claro las visitas a realizar, donde dormir y donde comer. Visitar Córdoba como merece, requiere tener en cuenta otros aspectos.
El mejor momento para visitar la ciudad
Como decimos, viajar a Córdoba, hace necesario tener en cuenta algunas consideraciones. Una de ellas, indudablemente, es el momento del año más adecuado para viajar. Para tener claro este aspecto, nos hemos acercado a los entendidos, en Contarte Córdoba, profesionales del turismo que, como su nombre indica, conocen la ciudad al dedillo, nos aseguran que cualquier época es buena, aunque el otoño, confiere una gracia especial a la ciudad.
Una de las razones por las que es así, es el calor. En verano es fácil derretirse cual helado, recorriendo sus calles. Sin embargo, en Octubre, las temperaturas son suaves, las terrazas de los bares, aunque llenas, no agobian y se encuentra en el punto justo entre la floración de la primavera y el horno del verano. La ciudad luce preciosa, con los tonos ocres del otoño. Sin colas infinitas y sin precios desorbitados.
Por otro lado, para los amantes de los eventos más top y aquellos a quienes no les importa compartir espacio con medio país, mayo es el mes más adecuado. En estas fechas, Córdoba se viste de festival, celebrando el Festival de los Patios, convirtiéndose un jardín gigante. Eso sí, en este caso, toca reservar con antelación, aunque muchos lo desconozcan, este festival es un clásico y Córdoba, también.
Volviendo al otoño, visitar Córdoba de septiembre a diciembre, es la mejor opción. Las temperaturas agradables, similares a las de la primavera, con riesgo de lluvia, eso sí, pero con menos turismo.
Si nos vamos a la primavera, puede ser una buena época o no. En cuestión de temperatura sí, aunque eso es algo que todos los turistas saben y aprovechan, convirtiendo esta estación en la temporada alta del turismo. Las temperaturas son agradables, en torno a los veinte o veinticinco grados, la ciudad se viste de flores y cuenta con eventos como el citado festival o la Semana Santa. Con todo su populacho y los visitantes de acuerdo para pasear por sus calles.
Verano. Una época que siempre crea conflicto. Nos gustan las vacaciones pero las temperaturas, suelen ser bastante altas. En ciudades como Córdoba, las emociones fuertes y las saunas naturales, se encuentran a pie de calle: más de cuarenta grados hacen que las mismas, se conviertan en parrillas urbanas y humanas. Este pequeño factor, hace que la afluencia turística disminuya. Nadie quiere perder la vida achicharrándose junto a la Mezquita, por lo que es conveniente evitar viajar allí en ese momento. Aparte de que la visita, igualmente puede merecer la pena, tiene un aspecto muy positivo para los que detestan las aglomeraciones: no habrá prácticamente nadie. Hidratarse bien y cubrir la cabeza, además de utilizar protector solar, son algunos consejillos para sobrellevar las temperaturas elevadas.
El invierno, por el contrario, puede ser un buen momento para visitar Córdoba, sus temperaturas son suaves, con máximas de dieciséis o diecisiete grados y mínimas que no bajan de los cinco. Un momento perfecto para aquellos que prefieren evitar las multitudes y disfrutar de una ciudad tranquila. Además, los precios para alojarse son más económicos, salvo que vayas en fiestas.
Llegando a Córdoba
Para ir a Córdoba existen varias opciones. Una de ellas es el tren. A priori resulta algo más caro pero el tiempo se reduce notablemente. Desde Madrid son una hora y cuarenta y cinco minutos, mientras que en coche, son cuatro horas. Evitas atascos y el estrés de la carretera. Sin olvidar que las opciones pasan por el AVE, o las compañías low cost con ofertas que conviene considerar.
El avión es otra opción posible, sobre todo si se encuentra alguna oferta. No obstante, lo más habitual, suele ser el coche particular o el autobús. En estos casos, el tiempo de viaje, desde Madrid, por ejemplo, es de cuatro horas, como ya hemos comentado.
Una vez en la ciudad, toca disponer de un lugar para alojarse. Salvo en las fiestas de mayo, encontrar alojamiento barato en Córdoba es bastante sencillo. Desde hoteles hasta apartamentos, la oferta es de lo más variado.
Entre las zonas más solicitadas, se encuentra la zona de la Judería, donde encontrar apartamentos turísticos es bastante sencillo. La Judería es todo un laberinto de calles estrechas y calles encaladas, a un paso de la Mezquita y los monumentos más emblemáticos de la ciudad. En esta zona, se puede encontrar desde un hotel moderno hasta apartamentos de lo más cuqui. A tener en cuenta que se trata de una zona muy demandada en la temporada alta.
En el centro moderno de Córdoba, al norte de la Judería, la mezcla de tiendas, restaurantes y la vida nocturna, dispone de hoteles muy recomendables, lejos del enjambre formado por las calles de la Judería. Sin embargo, si no importa tener que caminar, en la zona Vial Norte, es posible encontrar un buen alojamiento. Unos quince minutos, separa esta moderna zona de los monumentos más atractivos. Cuenta con un amplio paseo y está cerca de la estación de tren, donde podemos igualmente encontrar alojamientos cómodos y bien comunicados.
La zona de San Basilio y el Alcázar Viejo, conocido por sus patios cordobeses, es uno de los mejores barrios para alojarse durante unas vacaciones, cerca del Alcázar de los Reyes Cristianos y otros imprescindibles de la ciudad, es una zona tranquila, adecuada para el descanso y una visita tranquila.
Teniendo el alojamiento asegurado, llega el momento de satisfacer al paladar. ¿Qué podemos comer en Córdoba? Seguramente hayas degustado muchos de sus platos típicos sin saber que lo eran, un claro ejemplo de ello: el salmorejo. Esta crema o sopa fría a base de tomate, ajo, pan y aceite, es una de las mayores delicias de la gastronomía andaluza general y en Córdoba en particular.
El rabo de toro, es otro de los platos típicos de la ciudad que, puede probarse en diferentes estados, desde un clásico estofado hasta unas croquetas o buñuelos.
Ni que decir tiene que los flamenquines son uno de los sellos de la gastronomía cordobesa. Estos rollitos de cerdo y jamón, se sirven con mayonesa y su tamaño es mayor que el que se considera en otras ciudades, donde copian la receta.
Las berenjenas con miel, son otro clásico de la gastronomía de Córdoba. Un plato menos conocido fuera de sus fronteras, pero que con una cerveza fría, resulta un manjar. Se trata de berenjenas rebozadas con huevo y servidas con miel de caña.
Por último, no podemos dejar fuera de la lista, la ensalada de col con ajillo. Una ensalada excelente para empezar el menú, con un aliño de ajo sorprendente.
Con el estómago lleno, nos vamos de visita. En Córdoba podemos encontrar algo más que una Mezquita y sus monumentos. Peculiares y floridos patios, casas y calles blancas y amarillas, atractivas plazas… Restos de otras culturas y religiones. Cuidadosamente mantenidos o conservados en su estado ruinoso, se trata de edificios, monumentos o puentes que hacen que visitar Córdoba sea de lo más interesante para el turista. Una ciudad llena de historia, mires por donde mires y vayas por donde vayas.
En resumen, visitar Córdoba es algo que todo viajero y amante del turismo debería hacer. No solo por su riqueza cultural que es amplia, también por sus gentes, su gastronomía y la tranquilidad que rezuma su belleza, tanto a la luz del día como entre las sombras de la noche.